domingo, 25 de diciembre de 2016

La carta maga

Como Reyes Magos  que somos, os queremos dar un detalle con gozo, y ya que Melchor está revoltoso y Baltasar es algo perezoso, me toca a mí rescribir este esbozo de una carta que en una botella que nos llegó, dirigida a vosotros:


Todo empezó en un barco grandioso, dirigido por el capitán Antonio (abuelito, para nosotros). Él nos salvó de tempestades y ahogamientos, gracias a todos sus conocimientos; a izar las velas si hay fuerte viento, a mirar más allá con un catalejo... Nos indicaba muy decidido por dónde era el camino, mas lo seguíamos sin recrimino y siempre encontrábamos nuestro destino.
Una noche nos confesó a qué se debía su orientación, la llamaba Marisa y era su pitonisa, su guía (para nosotros, la abuelita). Se trataba de una estrella que brillaba por su pureza, por mantener la calma con destreza, por hacernos evitar la marea y estar siempre alerta y sin agachar la cabeza.
Los dos  juntos formaban el mejor equipo para una embarcación, por un lado uno en el timón y por el otro señalando la dirección.
Tenemos suerte de poder formar parte de este navío. Han habido muchos desafíos en los cuales nos han enseñado a seguir unidos, a mantener la calma y  nunca rendirnos.
Tiraremos esta nota al mar, a ver si hay suerte y alguien se la puedan hacer llegar.
Finalmente  y con cariño,
los tripulantes del navío.

Tras la carta que os he remitido, podéis abrir los dos paquetitos:
El  primero para el capitán astuto y sagaz, con su pájaro cual guardián
 
Y el segundo para la estrella jocosa y afable, y por supuesto, la más radiante
 



                                                                                                                                                                                       Gaspar

jueves, 22 de octubre de 2015

M.A.C.

Intento recordarte y tu cara me aparece borrosa
Intento imaginarte a mi lado y mi mente salta a otra cosa.
Mente obtusa y mentirosa, dirigiendo el corto: "proyección infructuosa"

Contados recuerdos abundan mi mente.
No es más que en mi cabeza perecen falsos sucesos que mi madre desmiente.

Tú, decidiste abandonarme, sin avisarme, sin padre en quien escudarme.. 

En ese momento la inocencia me bloqueó, el viento de palabras se cargó
que tanto en mi consciencia pesan, pues no sabía la existencia de esta larga condena

Ejemplar ante mis ojos, ocultado de por vida en este corazón roto. 

Latidos plasmados en versos
Melancolía inyectada entre ellos

Cierro los ojos e inspiro.
Por ti he tenido tantos suspiros

En la oscuridad pruebo a llamarte, mas con la garganta rota,
no se oye palabra alguna sino este alma que llora.

Tu recuerdo enfrentado al olvido,
día tras día, todo un suplicio

¿Cómo mantenerte vivo si mi razón coge su escoba y te barre de la historia ?

En mi piel decidí sellarte y al olvido desafiarle pues en pie vas a quedarte -ahí decidí tapiarte- para caminar juntos hasta encontrarte. 






martes, 24 de marzo de 2015

Navegando por las nubes

Me gustaría que luchases por mí,
que afrontaras tus miedos,
que te dieses cuenta de todo lo que puedes perder pero, más importante,
que te dieses cuenta de todo aquello que podrías ganar, momentos únicos en la vida, cosas que no las puedes hacer volver, se digieren y disfrutan en el momento, sentimientos desatados, alejados que cualquier límite insospechado, repleto de constantes vibraciones, todas ellas intensas, ascendentes, construir una serie instantes irrepetibles, perecederos en nuestra memoria, momentos que marcan un antes y un después, un sinfín de posibilidades...

Toda esta historia podría continuar con un para siempre o quedarse en un simple punto y aparte,
pero fuese como fuere, nada podría sobrescribir esos momentos que prevalecerían para el resto de nuestras vidas, la tuya y la mía, eso sería nuestro lazo de por vida, nuestra única conexión perenne.

Pero tú. Tú.
Te quedas anclado en los prejuicios del "y si" castigandote con el perdería esto, cambiaría aquello. 
Hechos ficticios que no hacen más que nublar la realidad y llenarte los instantes -nuestros instantes-  de meros pensamientos que divagan sin destino por tu mente.

Lo único que pido es que tu razón haga las paces con tu corazón, que por una vez lleguen a una tregua, pensar en amar y amar pensando.
Que no hay mal que por bien no venga.
Que vivas,  te equivoques, que aprendas, que experimentes,  pero que lo intentes...


Como un gran amigo siempre me dice: "Arrepiéntete de lo que hagas, no de lo que dejaste por hacer"